Como es también del Estado
español de quien recibe esa burguesía el instrumento
legal que va a resultarle precioso para aumentar su poder económico:
los Conciertos Econ6micos. Carmen Postigo, en Los Conciertos
Económicos (L. Haranburu Editor, San Sebastián,
1979), ha demostrado que ese instrumento legal permitirá
a la oligarquía industrial y financiera vascoespañolista
conseguir ventajas en su competencia con la industria española
al reducir la presión fiscal sobre sus propias industrias,
aumentar la explotación del trabajo de las clases dominadas
al aumentar la presión fiscal sobre ellas, financiar con
dinero público obras que reducen sus costes privados industriales
(ferrocarriles, puerto, etc) y, supremo inri, utilizar la institución
como arma ideológica. La oligarquía hace una definición
falsa de los Conciertos, ocultando su carácter y su uso
de arma económica a su servicio, y consigue difundir la
especie de que constituyen una expresión de las libertades
vascas, una compensaci6n de los Fueros perdidos. (33)
Pero es su condición
de socios del Imperio inglés en el expolio de la riqueza
minera vasca la que facilita a los miembros de la burguesía
vasca las oportunidades para la consolidación y la reproducción
ampliada de su riqueza y de su poder económico. La modificación
primero y la abolición después de los Fueros han
hecho posible la privatización primero y la rapiña
después de la riqueza minera del pueblo vasco.
Una feroz explotación
de la mano de obra , que las obras de Solozábal (El
primer nacionalismo vasco, Tucar ediciones, Madrid, 1975)
(34) y Fusi (Politica obrera en el Pais Vasco 188O1923,
Ediciones Turner, Madrid, 1975) (35) han descrito
con precisi6n y crudeza, abarata los costes de producci6n de
mineral y permitía que el mineral vizcaíno transportado
ya a Inglaterra costara allí menos de la mitad que el mineral
inglés. La ya amplia obra de Manuel Gonzalez Portilla
(La formación de la sociedad capitalista en el Pais
Vasco, L. Haranburu Editor. San Sebastián, 1981,
pero también Estado, capitalismo y desequilibrios regionales
(18451900) Andalucía, Pais Vasco, L. Haranburu
Editor, San Sebastián, 1985 y otras varias) ha
desvelado el esquema y los detalles del proceso.
Gonzalez Portilla ha revelado
que ya en 1876, después de que las tropas del general Loma
hayan ocupado las Encartaciones y se hayan eliminado los obstáculos
que supuso la ocupación carlista de la Zona Minera y después
de que el Gobierno español haya reducido a só1o
un real y medio por tonelada los impuestos por exportación
se recuperó el nivel de producción anterior a la
guerra (432.418 toneladas). Y ya al año siguiente se supera
el mill6n de toneladas. Hasta llegar al récord de cinco
millones y medio de media anual para el quinquenio 18961900.
Y es también Gonzalez Portilla quien hace las cuentas que
permiten fijar la tasa de explotaci6n (ganancias divididas por
salarios) en 3,63. (36)
En efecto. En el periodo 18761899
los ingresos de la minería de Vizcaya ascendieron a 886
millones de pesetas y las ganancias sumaron 585 millones porque
los gastos fueron só1o de 301 millones. Repartidos en 140
millones para gastos generales, materiales e impuestos y 161 millones
para salarios.
Gonzalez Portilla estima que un número limitado de empresarios vizcaínos absorbió, a través de la explotación directa, de su participación como accionistas en las compañías extranjeras y de los arrendamientos y royalties, aproximadamente el 60% de los beneficios generados por el sector. Estima que entre 18761900 consiguieron unos 335 millones de pesetas de beneficios líquidos de la exportación. Esos empresarios vizcaínos son el núcleo de la oligarquía industrial y financiera vascoespañola: los Ybarra, los Chávarri, Martinez de las Rivas, Gandarias, Echevarrieta, Lezama Leguizamón, etc, etc. (37)
La ligazón de esa oligarquía
con el Imperio inglés les va a traer aun más ventajas.
El transporte de decenas de millones de toneladas de mineral de
hierro a Inglaterra suponía un impresionante negocio de
fletes. Y la burguesía vascoespañolista convirtió
a la Marina Mercante bilbaína de vapor en una flota que
en 1890 tenía, con mas de 300.000toneladas brutas de registro,
la mayoría absoluta (el 53%) del tonelaje bruto del Estado
español.
Pero todavía más. Era impensable económicamente que los barcos que llevaban millones de toneladas de mineral de hierro a Inglaterra volvieran vacíos. Cualquier flete de retorno que se cobrase, aunque fuera bajo, disminuía el coste del transporte de ida. Así es como se favoreció una navegaci6n de retorno con carbón inglés y otros productos. Y la baja de los fletes permitió que el carbón inglés, puesto en Bilbao, resultara más barato que el carb6n asturiano. Y, así, contra toda la 1ógica ortodoxa de la producción siderúrgica se desarroll6 la industria siderúrgica de la Ría aunque no haya carbón en Vizcaya.
14. Industrialización, inmigración, urbanización:
una mutación de la formación social vasca.